El Caballero Infante
Hernán del Solar nace el 19 de septiembre de 1901. Fue siempre un hombre con corazón de infante. Como todo imaginista depositó su fe y fuerza creadora en el viaje. La literatura como peregrinaje hacia los vastos campos donde la imaginación rompe con la normatividad. Su obra es el retroceso conciente a los años idos. La infancia y la juventud, épocas de la vida envueltas por el sueño, son la herramienta a través de la que Del Solar intenta cautivar y motivar al lector.
“No sólo para los niños el escritor necesita derramar sobre sus historias una mezcla de hechicería e imaginación. Nosotros también necesitamos, de vez en cuando, que se nos arranque de la realidad cotidiana”
Hernán del Solar
Sin duda alguna, Hernán del Solar marcó y dejó huella en la adolescencia y sabia madurez de muchos espíritus. Imposible olvidar sus colecciones Rapa Nui, que en la segunda mitad de los cuarenta conmocionaron al mundo de los niños chilenos con muchos títulos de llamativa presentación y excelencia en su género. El rey de los atunes, El club de las cigarras, El secreto de Baikal, Memorias de una sirena. Labor que llevó a cabo con el escritor catalán Francisco Trabal. Ellos fundaron la editorial, que tenía como objetivo reunir los escritos de diversos autores chilenos. Muchos fallaron, teniendo que ser él mismo quien escribiera los textos prometidos. Escribió relatos de setenta páginas en una sola noche para salvar la situación y los compromisos.
Si bien se le identifica con la lectura infantil, dedicó gran parte de su vida al desarrollo de la vida cultural. Su genio le permitió conocer variadas lenguas: italiano, griego, portugués, inglés, francés. Realizó ochenta valiosas traducciones de obras de Stefan Zweing, Blaise Cendrars, André Maourois, Pierre Mac Orlan y otros. A su vez se destaca en la publicación de obras de crítica literaria: Índice de la poesía chilena en la primera mitad del siglo XX (1953), Breve estudio y antología de los Premios Nacionales de Literatura (1965) y Premios nacionales de literatura (1975)
Su primer cuento publicado fue El hombre gris, aparecido en la revista Letras en 1928. Una de sus tareas más destacadas fue Viento verde (1940), su primer volumen de cuentos. Recordamos la "Noche de enfrente" (1952), once cuentos de una belleza sobrecogedora, recorren la vida profunda y espiritual. Se destacan de esa compilación “La guitarra negra” y “Bicéfalo”.
Mi abuelo solía decir: quién escribe a lo niños, debe ser diestro caballero en los azahares de la vida. Debe ser pequeño sabio, habil para hablar genialidades a espíritus ávidos, pero cándidos e inexpertos. Aquel que canta a los niños, vive a la vez en las nubes y en la tierra. Sufre como niño, expresa como hombre. Hernán del Solar tenía ese talento, o esa maldición... enfrentar este mundo hostil sin perder la sensibilidad infantil... es dura empresa heorica, sumamente peligrosa, inconmensurablemente hermosa.
Por último, “Los hombres y las cosas” (1959), grupo de pensamientos y visiones personales del autor, nos hace recordar que Hernán Solar más allá de cautivar a miles de niños, lograr alcanzar el reconocimiento de sus pares, ganar premios y alabanzas publicas (entre los que destacan ser Miembro de Número de la Academia Chilena de la Lengua y Correspondiente de la Real Española) fue un hombre que vivió en permanente preocupación por el mundo que le tocó vivir.
"Hogla y Dinar se casaron. Y aliú escogió su mejor nave para que pasearan por el mar. Vieron islas pequeñas y grandes, oyeron todos los ruidos de la vida, y entre ellos estaba el ruido de la felicidad, que a veces no es sino el latido de un corazón que conoce a otro y lo ama".
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“El tiempo dispersó a los que formamos el grupo. Yo me fui a España y el drama de 1936 alejó de mi mente toda esa vida fantástica que antes constituía mi medio. Las cosas terribles que tuve a la vista no me dejaron lugar a nostalgias literarias.”



